La fragancia del higo fluye como la risa al comienzo de una historia. Notas de tabaco bailan con la brisa, mientras la vainilla suaviza la trama, como una risa en un tranquilo coma. La vainilla, alegre y delicada, llena el aire de dulzura, una sinfonía olfativa en la simpleza cotidiana.
En este rincón donde la vida sencilla y plena cobra sentido, el higo, el tabaco y la vainilla crean su propio relato.

